Son las dos métricas que más se repiten en cualquier reunión de resultados, y las que más se confunden. No es lo mismo, y usar una por la otra puede hacer que una campaña "exitosa" en el papel esté, en realidad, perdiendo plata.
ROAS: cuánto vuelve por cada peso publicitario
El ROAS (retorno sobre la inversión publicitaria) compara lo que facturaste contra lo que gastaste en anuncios. Un ROAS de 4x significa que por cada peso invertido en pauta, volvieron cuatro en ventas. Es la métrica que te da Google o Meta directamente en el panel, y por eso es la que más se mira.
ROI: cuánto quedó, después de todos los costos
El ROI (retorno sobre la inversión) va un paso más allá: descuenta el costo del producto, la logística, las comisiones, los sueldos del equipo. Es la métrica que le importa a quien tiene que pagar las cuentas al final del mes.
Un ROAS alto con un margen bajo puede terminar en ROI negativo.
Un ejemplo simple
Imaginemos un producto que se vende a $10.000 y cuesta $8.500 producirlo y entregarlo. Con un ROAS de 4x, cada $1.000 de pauta genera $4.000 en ventas — es decir, 0,4 unidades vendidas. El margen de esas 0,4 unidades es apenas $600. Ese ROAS "excelente" de 4x deja casi nada de ganancia real.
- ROAS sirve para comparar campañas entre sí, rápido y en tiempo real.
- ROI sirve para saber si el negocio, en conjunto, es rentable.
Entonces, ¿cuál mirar?
Las dos, pero para cosas distintas. El ROAS es útil para el día a día: ajustar pujas, pausar anuncios, decidir qué escalar esta semana. El ROI es el que define si vale la pena seguir invirtiendo en ese canal, ese producto o esa línea de negocio a mediano plazo.
Cuando armamos un reporte, siempre tratamos de mostrar los dos juntos — porque mirar solo uno cuenta la mitad de la historia.
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